Documentos para alquilar en Brasil sin sueldo fijo

RemRent Editorial

En Brasil, la lista de documentos para alquilar asusta menos de lo que parece. Lo que casi nunca traba un contrato es el documento de identidad o el comprobante de domicilio: eso ya lo tienes en un cajón. Lo que frena todo es comprobar los ingresos. Y ahí aparece el punto que casi ninguna guía menciona: casi todas están escritas para quien tiene empleo formal y recibe un recibo de sueldo todos los meses. Si trabajas por tu cuenta, facturas como MEI (el registro simplificado del pequeño emprendedor brasileño) o a través de una empresa propia, o acabas de llegar sin CPF (el número de identificación fiscal que en Brasil se pide para casi todo), el camino es otro. Esta guía arma la carpeta desde tu situación real, no desde un molde único que le sirve a pocos.

En números, para que sepas de entrada a qué te enfrentas: la inmobiliaria va a querer ver un ingreso mensual de alrededor de tres veces el alquiler. Con un alquiler de R$ 2.000 son unos R$ 6.000 al mes; si la agencia suma antes el condomínio (la cuota mensual del edificio) y el IPTU (el impuesto municipal del inmueble) —pongamos R$ 500 y R$ 100—, el objetivo trepa a unos R$ 7.800 por el mismo departamento. Cuando tu ingreso no llega ahí, lo que destraba el contrato no es un papel más: es la garantía.

Así que el orden que funciona es este. Resuelve el CPF primero si todavía no lo tienes, porque sin ese número no se firma nada. Arma después la prueba de ingresos que corresponde a tu perfil, que nunca es un solo documento sino dos o tres que se respaldan entre sí. Y elige una garantía —una sola: la ley no permite que te pidan dos a la vez para el mismo contrato—, sabiendo que una garantía sólida es justo lo que ablanda la exigencia de ingresos. Todo lo demás —la identidad y el comprobante de domicilio— ya está resuelto.

La regla del 3x: por qué el ingreso exigido frena a quien no tiene recibo de sueldo

Antes de mirar tu garantía, la inmobiliaria mira tus ingresos. El punto de referencia casi universal es que tu ingreso mensual comprobado ronde tres veces el valor del alquiler. Algunas agencias aplican esa regla al alquiler solo; otras suman el condomínio y el IPTU antes de multiplicar, lo que aprieta todavía más la exigencia.

Un ejemplo rápido. Si el alquiler es de R$ 2.000 por mes, una agencia que usa la regla simple quiere ver alrededor de R$ 6.000 de ingreso mensual. Si el condomínio es de R$ 500 y el IPTU suma R$ 100, y la agencia los cuenta, el objetivo trepa a unos R$ 7.800. El mismo departamento, un requisito de ingresos muy distinto, según cómo haga la cuenta cada agencia.

Y aquí está lo importante: esa cuenta es una costumbre del mercado, no una exigencia de la Lei do Inquilinato (la ley de alquileres brasileña, Lei 8.245/91). Se puede negociar, y pierde fuerza en cuanto ofreces una garantía más sólida. La misma inmobiliaria que rechazaría unos ingresos flojos apoyados apenas en un fiador suele aceptar al mismo inquilino cuando detrás del contrato hay un seguro-fiança (un seguro de alquiler que reemplaza al fiador) o un título de capitalização (una especie de bono que compras al firmar y que queda inmovilizado mientras dura el contrato). Ingreso y garantía son dos perillas, y puedes compensar una con la otra.

La documentación básica: lo que toda inmobiliaria pide (y por qué es la parte fácil)

Conviene empezar por lo que casi no cambia de un perfil a otro. Es la base que cualquier inmobiliaria (la imobiliária, la agencia) o dueño va a pedir, y la mayoría de la gente ya la tiene en casa:

  • Documento de identidad con foto y el CPF. Para un brasileño, el RG (la cédula de identidad) o la CNH (la licencia de conducir); para un extranjero, el pasaporte.
  • Comprobante de domicilio actual (el comprovante de residência): una factura de luz, agua, teléfono o internet a tu nombre, en general de los últimos dos o tres meses. Si está a nombre de otra persona, muchas inmobiliarias lo aceptan con una declaración simple.
  • Comprobante de estado civil cuando cambia algo en el contrato. Si eres casado, el cónyuge suele firmar también, y algunas inmobiliarias piden el acta de matrimonio.
  • La ficha cadastral: el formulario de la propia inmobiliaria, donde declaras tu trabajo, tus ingresos y la garantía que piensas usar.
  • Si tu garantía es un fiador (un garante que responde por tu deuda si dejas de pagar): también sus documentos: identidad, CPF, comprobante de ingresos y la escritura de un inmueble propio y sin deudas. La carpeta del fiador suele terminar más gruesa que la tuya.
  • Si eres extranjero: pasaporte vigente y, si ya vives aquí, la CRNM (la Carteira de Registro Nacional Migratório, la cédula de residencia; antes se llamaba RNE) o al menos el protocolo del trámite. El CPF entra en esta lista, y es justo lo que suele faltarle a quien llegó hace poco; más abajo tiene su propia sección, con el trámite paso a paso.

Fíjate que nada de esto es difícil de reunir. Por eso esta etapa engaña: la lista parece completa, juntas todo, y el problema real —el ingreso de la sección anterior— recién aparece cuando la inmobiliaria pide el comprobante.

Cuando el ingreso no alcanza: las garantías que destraban el contrato

Llega un momento en que el ingreso comprobable simplemente no llega al 3x, o el análisis queda en el límite. Ahí entra la garantía, y vale entender que es el verdadero corazón de la exigencia. El comprobante de ingresos existe para estimar el riesgo; la garantía es lo que cubre ese riesgo de verdad.

Antes que nada, la regla que más te conviene saber: el dueño puede pedirte una garantía, no dos. Si una inmobiliaria te pide un fiador y además un seguro-fiança, esa exigencia no vale, y así lo dice la ley de alquileres brasileña en el último párrafo de su artículo 37.

De las garantías que admite la ley, dos hacen casi todo el trabajo en la vida real. La fiança es la vía tradicional: un tercero, en general alguien que tiene un inmueble propio en la misma ciudad, se compromete formalmente a cubrir el alquiler si dejas de pagar. No te cuesta nada por mes, pero conseguir un garante dispuesto y que califique es precisamente lo que deja afuera a quien acaba de llegar. El seguro de fiança locatícia reemplaza a ese tercero: una aseguradora respalda el contrato, sin fiador, a cambio de una prima que pagas de forma recurrente y que no se devuelve. La aprobación pasa por un análisis de crédito, y es la salida más común para quien no tiene fiador, incluido quien llegó hace poco.

La caución es un depósito en garantía. Cuando se paga en efectivo, la ley la limita al equivalente a tres meses de alquiler (Art. 38), se deposita en una cuenta de ahorro y se devuelve al final. Muy cerca de ella está el título de capitalização: lo compras al firmar, por un monto acordado con el dueño, queda inmovilizado mientras dura el contrato y se devuelve cuando te vas sin deudas, corregido por la TR (Taxa Referencial), que es el índice oficial con el que se actualizan estos depósitos. Funciona como una forma de caución: tu dinero queda atado, pero vuelve, y esa es la diferencia clave con el seguro.

Garantía Costo recurrente Dinero inmovilizado Necesita un tercero Cuándo conviene
Fiador (fiança) Ninguno Ninguno Sí, un garante con inmueble propio Ya conoces a un propietario que califica
Seguro de fiança locatícia Sí (prima, no se devuelve) No No Tienes ingresos pero no tienes fiador
Caución en efectivo Ninguno Sí (hasta 3 meses, se devuelve) No Tienes ahorros y no quieres fiador
Título de capitalização Ninguno (se paga al inicio) Sí (monto acordado, se devuelve) No No quieres fiador y quieres recuperar tu dinero

Ninguna garantía es mejor en abstracto: quien tiene un pariente propietario dispuesto a firmar se ahorra el costo con el fiador; quien no lo tiene suele ir por el seguro-fiança; quien prefiere no depender de nadie y tiene dinero parado elige la caución o el título. La comparación completa de costos entre ellas, y las salidas para quien no tiene fiador, están en nuestra guía para alquilar sin fiador.

Para quien quiera el detalle legal: la Lei do Inquilinato —la ley de alquileres, Lei 8.245/91— enumera cuatro garantías posibles y ninguna más (Art. 37). Tres son las que acabas de ver: la caución, que es el depósito; la fiança, que es el fiador; y el seguro de fiança locatícia, el seguro que reemplaza al fiador. La cuarta es la cesión fiduciaria de cuotas de fondo de inversión: dejar inmovilizadas, como respaldo, las cuotas que tengas en un fondo de inversión. Y la regla de una sola garantía por contrato, la que acabas de ver, vive en ese mismo artículo (Art. 37, último párrafo).

Checklist por perfil: qué llevar según de dónde sale tu ingreso

Este es el resumen práctico, para que empieces a juntar la carpeta desde ahora. Primero lo que vale para todo el mundo, después lo que cambia según tu situación; cada perfil está desarrollado en las secciones siguientes.

Todos necesitan:

  • Documento de identidad con foto y CPF. Extranjero: pasaporte, y el CPF resuelto antes que nada.
  • Comprobante de domicilio actual.
  • Comprobante de estado civil cuando el contrato lo pida (el cónyuge suele cofirmar).
  • La ficha cadastral completa (el formulario de la inmobiliaria).
  • Una garantía definida (fiador, seguro-fiança, caución o título de capitalização). Una sola, por ley. Si es fiador, sus documentos van en la misma carpeta.

Después, la prueba de ingresos, que cambia según de dónde sale tu dinero:

  • CLT (empleado formal en relación de dependencia): recibos de sueldo recientes, la carteira de trabalho —la libreta laboral donde queda asentado tu empleo— y, a veces, extracto.
  • Autónomo o freelancer: la DECORE (una declaración de ingresos firmada por un contador), extractos de 3 a 6 meses e IRPF (la declaración anual del impuesto a la renta).
  • MEI (el pequeño emprendedor registrado): la DASN-SIMEI (tu declaración anual), el relatório mensal de facturación (lo que facturas mes a mes), extractos —de preferencia de la cuenta de la empresa— e IRPF.
  • Socio de una PJ (una empresa propia): el pró-labore (el sueldo que te pagas), el contrato social, la facturación y los extractos.
  • Extranjero: CPF, comprobante de ingresos del país de origen y extractos; el seguro-fiança como garantía más probable.
PerfilCómo comprobar ingresos
CLT (empleado formal)Recibo de sueldo + carteira de trabalho + extracto
Autónomo / freelancerDECORE + extractos (3 a 6 meses) + IRPF
MEIDASN-SIMEI / facturación + extractos + IRPF
Socio de PJPró-labore + contrato social + facturación + extractos
ExtranjeroCPF + comprobante de ingresos del país de origen + extractos

¿Todavía sin CPF? La secuencia para extranjeros

El CPF (Cadastro de Pessoas Físicas) es el número de identificación fiscal del brasileño y, en la práctica, de cualquier persona que vaya a firmar contratos en Brasil, incluido el de alquiler. El extranjero no necesita visa permanente ni residencia para tenerlo: el CPF es gratis, se puede solicitar desde el exterior y tenerlo antes incluso de subir al avión. Es el primer documento a resolver, porque sin él la inmobiliaria no puede ni abrir tu carpeta.

El trámite es más simple de lo que sugieren muchas guías por ahí, pero el camino cambia según ya estés en Brasil o todavía en tu país. Paso a paso:

  1. Todavía fuera de Brasil, por la Receita Federal (la vía más rápida): completa el formulario de inscripción en el sitio de la Receita Federal —la agencia tributaria brasileña— y envíalo, con el pasaporte vigente y el comprobante que te pidan, al canal de la Receita para residentes en el exterior. El servicio es gratuito y el número suele salir en unos días hábiles.
  2. Todavía fuera de Brasil, por la vía consular: completa el mismo formulario, agenda una cita en el sistema del consulado y lleva el pasaporte en persona. Suele resolverse en el momento, pero la espera por una cita puede estirar todo a algunas semanas. También es gratuito.
  3. Si ya estás en Brasil: puedes solicitarlo en línea en el sitio de la Receita Federal, enviando un documento de identidad con foto (el pasaporte) y una selfie; o en persona, en una oficina de la Receita Federal o en una sucursal del Banco do Brasil, de la Caixa, de Correos o en una notaría, pagando una tasa de R$ 7,00. Ahí mismo completan la inscripción y te entregan el comprobante en el momento; solo si queda algo pendiente te derivan a una oficina de la Receita. En general, sale el mismo día.
  4. Con el CPF en la mano, arma la prueba de ingresos. El extranjero sin historial bancario en Brasil comprueba ingresos con documentos del país de origen (recibo de sueldo, declaración de impuestos de allá, carta del empleador) sumados a los extractos, traducidos donde la agencia lo pida. Y cuando todavía no hay ingreso local, es el seguro de fiança locatícia el que suele destrabar el contrato, porque prescinde de un fiador brasileño.

No hace falta esperar el trámite encerrado. Un alquiler por temporada —una vivienda amueblada que se alquila por períodos cortos, de hasta 90 días— es el puente habitual para quien acaba de llegar sin CPF, porque estas estadías quedan fuera del papeleo habitual de la inmobiliaria y rara vez piden el CPF. Y si estás cerrando algo a distancia, antes de transferir cualquier dinero conviene confirmar que el anuncio sea real: reunimos las señales de alarma en nuestra guía para detectar un anuncio falso.

Sacar el documento es solo la mitad de la historia del extranjero. El recorrido completo para quien llega de afuera —CPF, garantía y contrato, paso a paso— está en nuestra guía para alquilar en Brasil siendo extranjero, y puedes recorrer el resto de nuestras guías de alquiler cuando lo necesites.

Autónomos y freelancers: cómo armar la prueba de ingresos sin recibo de sueldo

Este es el cambio de enfoque que le ahorra muchos dolores de cabeza a un autónomo: no estás buscando el documento mágico que equivale a un recibo de sueldo. No existe. Lo que reemplaza a ese recibo es un pequeño conjunto de documentos que se respaldan entre sí. Ninguno solo convence a la inmobiliaria; los tres juntos forman una prueba más firme que cualquier recibo, porque cada uno cubre la debilidad del otro.

  • La DECORE: la declaración formal de tus ingresos, hecha por un contador. Le pone el sello oficial que le falta al autónomo.
  • Los extractos bancarios de los últimos 3 a 6 meses: muestran que el ingreso declarado de verdad entra en la cuenta, y con cierta regularidad.
  • La declaración anual del impuesto (el IRPF): es la foto anual de tu situación, y pesa justamente porque se entrega al fisco.

La lógica del análisis es cruzar los tres. La DECORE dice cuánto ganas, el extracto muestra que ese dinero cae en la cuenta, y el IRPF confirma que el número coincide con lo que declaraste al Estado. Cuando las tres piezas cuentan la misma historia, tu carpeta pasa el análisis incluso sin recibo de sueldo. Veamos cada una por separado.

DECORE: qué es, quién la emite y cuándo alcanza

La DECORE (Declaração Comprobatória de Percepção de Rendimentos) es un documento que declara formalmente los ingresos de una persona física. La firma un contador, y no cualquiera: tiene que estar al día en el CRC, el consejo que habilita a los contadores en cada estado, y emitirla por el sistema oficial del Conselho Federal de Contabilidade. Además no puede inventar el número: sale de tu contabilidad real, del libro de caja, las facturas y los contratos. Por eso vale como prueba de ingresos: no es un papel que rellenas tú, es un profesional habilitado haciéndose responsable del número.

Dos cosas para no equivocarte. La DECORE vale 90 días, así que sácala cerca del momento en que vas a entregar la documentación, no meses antes. Y el costo varía de un contador a otro, no hay una tarifa fija, así que pide un presupuesto. Si ya tienes un contador que lleva tu actividad, la conversación empieza con él. Si no tienes, vale la pena contratar uno solo para esta emisión.

Siendo honestos, la DECORE por sí sola a veces no alcanza. Como el contador declara sobre la base de lo que le presentas, las inmobiliarias más exigentes quieren ver los extractos y el IRPF al lado. Trátala como la pieza central del conjunto, no como un sustituto de los demás documentos.

Extractos bancarios e IRPF: el respaldo que sostiene todo

Si la DECORE pone el sello, el extracto y el IRPF ponen el respaldo.

El extracto bancario es, para muchas inmobiliarias, el documento más convincente del autónomo, porque es el más difícil de maquillar. Lo que analizan ahí es la regularidad: entradas frecuentes, de valores compatibles con el ingreso declarado, a lo largo de tres a seis meses. Leen el promedio de los meses, no un único mes bueno, así que un flujo parejo pesa más que un pico grande seguido de silencio. Algunos cuidados ayudan:

  • Si mezclas la cuenta personal con la de trabajo, considera separarlas. Un extracto donde se distingue qué es ingreso facilita la lectura.
  • Los cobros por Pix (el sistema de pagos instantáneos de Brasil) aparecen en el extracto como cualquier otra entrada. Lo que pesa es la constancia, no el medio.
  • Lleva el período cerrado —por ejemplo, los últimos seis meses completos—, no un recorte que elige las mejores semanas. Si cobras en moneda extranjera, prepárate para explicar las transferencias, porque un ingreso internacional sin etiqueta genera preguntas.

La declaración del impuesto (el IRPF) es el ancla anual. Gana peso porque se entrega a la Receita Federal (el fisco brasileño): mentir ahí tiene consecuencias, y la inmobiliaria lo sabe. Lleva la declaración completa y el recibo de entrega. Si eres autónomo y todavía no declaras, vale la pena ordenar eso antes de salir a buscar vivienda: sin IRPF pierdes el documento que más tranquiliza al análisis, y toda la presión queda sobre la garantía.

Y no te detengas en el trío si puedes reforzarlo: las facturas de tus servicios (notas fiscais), los recibos que emites por un trabajo suelto (en los papeles, el RPA) y los contratos de prestación de servicios también cuentan. Muchas inmobiliarias los aceptan directamente como prueba de ingresos, no solo como respaldo de la DECORE: si emites facturas con regularidad, lleva las de los últimos meses.

MEI y socios de una PJ: facturación, pró-labore y contrato social

Si eres MEI

El MEI —microempreendedor individual— es el registro simplificado con el que se anota un pequeño emprendedor en Brasil, con impuestos reducidos y trámites mínimos. No tiene recibo de sueldo, pero sí un conjunto de documentos propios que cumplen ese papel:

  • La DASN-SIMEI: la declaración anual del Simples Nacional —el régimen de impuestos simplificado al que pertenece el MEI—, donde informas cuánto facturaste en el año. Es el documento más formal que tiene el MEI, porque va al Estado.
  • El Relatório Mensal de Receitas Brutas: el registro mes a mes de lo que facturas. Es la base de la DASN y cubre el año en curso, al que la declaración anual todavía no llegó.
  • Los extractos bancarios, de preferencia de la cuenta PJ: la prueba de que esa facturación de verdad circula.
  • El IRPF, si declaras como persona física: se suma a los demás.

Ojo con un punto: la DASN-SIMEI muestra la facturación bruta, no lo que queda después de los costos. Y como el MEI tiene un tope de facturación, el número declarado puede verse modesto en el papel. Las inmobiliarias con experiencia lo saben y piden los extractos para ver el poder de pago real, así que no cuentes solo con la declaración anual. Una DECORE del contador es un refuerzo opcional.

Si eres socio de una PJ

Aquí el ingreso puede venir de dos lugares, y conviene mostrar los dos cuando existen. PJ es pessoa jurídica: facturar a través de una empresa propia.

  • Pró-labore: la remuneración que el socio se paga por su trabajo, que aparece en la liquidación y en tu IRPF. Es lo más parecido a un sueldo que ofrece la PJ; compruébalo con el recibo de pró-labore.
  • Distribución de utilidades: cuando la hay, refuerza el ingreso; se comprueba con la contabilidad de la empresa.
  • Contrato social: el estatuto de la empresa, que prueba que eres socio y cuál es tu participación. Es lo que te permite señalar la facturación de la empresa como propia.
  • Facturación y extractos: las notas fiscais y el movimiento (los extractos de la PJ y los personales) dan el trasfondo. A la inmobiliaria le importa ver que el dinero llega hasta ti, no solo que la empresa factura.

Si tu PJ es, en la práctica, tú trabajando solo (la famosa PJ de una sola persona), arma el conjunto como lo haría un autónomo. Pró-labore o DECORE, extractos e IRPF cuentan la misma historia, y es lo que el análisis quiere ver.

Antes de firmar: lo que se encuentra quien acaba de llegar

El contrato va a estar en portugués. Las inmobiliarias traducen tus documentos, no el contrato. Lo que firmas es un contrato en portugués bajo ley brasileña, así que conviene leer una traducción antes y preguntar por todo lo que no entiendas. El reajuste (cómo se actualiza el alquiler cada año), el plazo de aviso previo y quién paga el condomínio y el IPTU son las cláusulas que más sorprenden a quien acaba de llegar.

La aprobación lleva días, no minutos. Con la carpeta completa, el análisis de tu carpeta (la análise cadastral) suele tardar de uno a pocos días hábiles, mientras la inmobiliaria verifica el ingreso, la garantía y tu situación en Serasa y SPC (las empresas donde queda anotado en Brasil quién pagó tarde o dejó una deuda). Cuando la garantía es un seguro-fiança, quien analiza es la aseguradora, y la respuesta suele salir en 24 a 48 horas. Entrega todo de una vez: cada documento que falta reinicia el conteo.

Pagar por adelantado es un recurso, con límites. Cuando ninguna garantía funciona, ofrecer algunos meses de alquiler por adelantado puede reemplazarla. La ley solo admite el alquiler por adelantado en dos casos: cuando el contrato no lleva ninguna otra garantía (Art. 42) y cuando es un alquiler por temporada. Si ya hay una garantía definida, la inmobiliaria no puede además exigirte meses por adelantado (Art. 20). Para quien llega con dinero pero sin fiador, ofrecer el pago adelantado es una vía real para firmar, no algo que la agencia pueda sumar encima de un seguro-fiança.

Preguntas frecuentes

¿Cuánto ingreso necesito comprobar para alquilar un departamento?

La costumbre más común de las inmobiliarias es pedir un ingreso mensual de alrededor de 3 veces el valor del alquiler, a veces ya sumando el condomínio y el IPTU. Es una práctica del mercado, no una exigencia de la Lei do Inquilinato (Lei 8.245/91): cada agencia define su criterio, y suele flexibilizarlo cuando ofreces una garantía más sólida, como el seguro de fiança locatícia o un fiador con ingresos holgados. Toma el 3x como la expectativa por defecto, no como un piso legal.

¿Cómo compruebo ingresos siendo autónomo o freelancer?

Reuniendo más de un documento, porque ninguno solo suele alcanzar. La combinación que reemplaza al recibo de sueldo es la DECORE emitida por un contador, los extractos bancarios de los últimos 3 a 6 meses y la declaración anual del impuesto (IRPF). Juntos muestran la regularidad y el origen del ingreso; la inmobiliaria lee los extractos como un promedio, así que la constancia ayuda más que un único mes fuerte.

¿Qué es la DECORE y cuánto cuesta?

La DECORE es la Declaração Comprobatória de Percepção de Rendimentos, y solo puede emitirla un contador habilitado y al día en el CRC —el consejo que habilita a los contadores en cada estado—, a través del sistema oficial del Conselho Federal de Contabilidade. Declara formalmente tus ingresos sobre la base de tu contabilidad real, no un número que eliges. Vale 90 días, y el costo cambia según el profesional, sin una tarifa fija. Pide un presupuesto antes de contratar.

¿Se puede alquilar sin comprobante de ingresos?

Sí. El comprobante de ingresos no es obligatorio por ley; lo que la inmobiliaria realmente exige es una garantía. Con un seguro de fiança locatícia, una caución, un título de capitalização o un fiador, se puede firmar aun con un comprobante de ingresos limitado. La garantía cubre el riesgo del dueño, así que cuanto más sólida sea, menos peso suele tener el ingreso declarado. RemRent no intermedia nada de esto ni maneja contratos: el punto es simplemente que el contrato se apoya legalmente en la garantía, no en el recibo de sueldo.

¿Los extranjeros necesitan CPF para alquilar en Brasil?

Para un contrato residencial estándar, en la práctica sí: la inmobiliaria pide el CPF para firmar y para el registro, y las aseguradoras y los garantes que respaldan la mayoría de los contratos trabajan con ese número. Las estadías cortas por temporada son la excepción —en general no lo exigen—, y por eso quien acaba de llegar puede alquilar una mientras ordena los papeles. El CPF en sí es rápido de obtener, gratis y no pide residencia ni visa permanente: el extranjero puede solicitarlo desde el exterior por la Receita Federal o un consulado, con el pasaporte. Los ingresos se comprueban después con documentos del país de origen, como una carta del empleador, extractos y tu declaración de impuestos, traducidos donde la agencia lo pida.

¿Necesito fiador para alquilar?

No necesariamente. El fiador (fiança) es solo uno de los cuatro tipos de garantía que prevé la Lei 8.245/91 en su Art. 37, junto a la caución, el seguro de fiança locatícia y la cesión fiduciaria de cuotas de fondo. La propia ley permite exigir una sola garantía por contrato (Art. 37, último párrafo), así que la inmobiliaria no puede pedir fiador y caución al mismo tiempo, y un fiador es siempre una opción, nunca una obligación.

Reunir la documentación correcta no vuelve barato el alquiler, pero saca del camino el motivo más tonto de perder una vivienda: descubrir un papel que falta en el peor momento, con el contrato casi cerrado. Si estás empezando la búsqueda ahora, RemRent está reuniendo los alquileres de Brasil en un solo lugar, pensado para quien los grandes portales suelen dejar de lado, incluido quien trabaja por su cuenta y quien está llegando de afuera. Todavía estamos en prelanzamiento: puedes anotarte en la lista de espera y te avisamos cuando abra.

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